B.F. Skinner & Mario Carretero: constructivismo & conductismo (fichas)

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Por Paulina Labra y Rodrigo Alfaro

 

FICHA BIBLIOGRÁFICA Nº 1

 

AUTOR (ES):          Mario Carretero

TÍTULO:                ¿Qué es el constructivismo?

Año de edición:      1997.

Editorial:               Progreso.

Ciudad / País:        México.

Páginas del fragmento o capítulo analizado: pp.  39- 71. Artículo publicado en Internet en http://www.uhu.es/doc_efd/08-La-ensenanza-de-las-actividades-fisico-deportivas/constructivismo_educacion.pdf

 

 

PRESENTACIÓN

 

    En el texto ¿Qué es el constructivismo?, Carretero expone la necesidad de establecer una base teórica común del concepto por el que se interroga, para superar la ambigüedades e imprecisiones teóricas y prácticas que se han difundido al interior del profesorado y el campo educacional.

    En el texto, emergen conceptos de notada relevancia, como constructivismo, educación, conocimiento, desarrollo cognitivo y aprendizaje significativo, elementos que contextualizan el discurso en el campo disciplinar de la pedagogía.

    Carretero establece dos puntos iniciales desde donde despliega su análisis. El primero puede ser identificado como la progresiva instalación, en el estudiante, de un conocimiento que podríamos denominar técnico en un sentido amplio (conocimiento ligado a las distintas y acotadas áreas del saber, marcado por un academicismo siempre presente en gran parte del proceso educativo). Esta paulatina incorporación de conocimientos técnicos, actúa de modo inversamente proporcional con respecto a un conocimiento que puede denominarse intuitivo (el conocimiento ligado a las primeras experiencias cognitivas, realizadas por el niño generalmente en la etapa básica de la educación); el desalojo de este tipo de conocimiento,  del proceso de instrucción del niño es realizado por la propia estructuración del sistema educativo: como si se tratara de una pugna, el academicismo reinante en educación se instala como totalidad, como una especie de universo acabado, sin posibilidades de alternativas a sus políticas hegemónicas.

    Un segundo elemento guarda relación -según observa Carretero- con la característica preuniversitaria del sistema formal de educación, a saber, es posible considerar la instrucción secundaria como un resumen de las materias desarrolladas a nivel superior. De este modo, el punto anterior adquiere una fundamentación concreta al observar y experienciar el diferimiento entre conocimiento intuitivo y conocimiento técnico (preuniversitario). 

    El autor elabora una definición de constructivismo aplicado al campo de la educación. Para esto identifica tres antecedentes teóricos: primero, Piaget con sus estudios sobre las etapas del desarrollo cognitivo en el niño, en segundo lugar Vigotsky con su discusión sobre el aprendizaje como construcción social, y luego Ausubel con sus investigaciones sobre la importancia de los conocimientos previos y la comprensión como fundamento del aprendizaje.

    Carretero sindica al constructivismo como "la idea que mantiene que el individuo -tanto en los aspectos cognitivos y sociales del comportamiento, como en los afectivos- no es un mero producto del ambiente, ni un simple resultado de sus disposiciones internas, sino una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado entre esos dos factores" (Carretero; 1997: en línea). De esto se desprende que la perspectiva constructivista instalará a la figura del conocimiento como un obrar en/del ser humano, es decir, conocimiento no como mero reflejo de la realidad, sino como elaboración más o menos particular, más o menos refinada del espacio representacional que sería la realidad. Dicha elaboración, dicho trabajo constructivo se realiza utilizando los esquemas perceptuales que han conformado al individuo previamente y lo han dispuesto de un modo determinado en su relación con la realidad específica. Estos esquemas a los que se alude, pueden ser pensados como devenidos de una cierta visión de mundo, conformada mayormente por la actividad en la que el individuo se desenvuelve y realiza. De este modo el esquema emerge como un marco de acción que permite al individuo desenvolverse (desde una cierta (re)acción tipo). Estas (re)acciones -estas especies de habitus bourdieuanos- estructuran y determinan el mundo, la realidad en que el individuo se desenvuelve.

    El autor se refiere a Piaget y menciona su visión sobre la existencia de estadios cognitivos -apoyado por el pensamiento rousseauniano- al interior del sujeto, para referirlo como antecedente de la teoría de Vigotsky, que reformula la existencia de estos estadios planteándolos como instancias posibles de reestructraciones, gracias a la interacción que realiza  el individuo con el medio. Con este enfoque marxiano se asegura de que  lo social es lo que determina el conocimiento que será posteriormente internalizado por el individuo. Todo esquema (de acción, de pensamiento, de percepción) resulta entonces de un trabajo realizado en lo social sobre el individuo, es decir, la realidad, el mundo que el individuo construye y percibe, comparece a su vez como un constructo influenciado por determinados intereses.

    En esta perspectiva, al considerarse el conocimiento como el resultado de la interacción entre el individuo y lo social, Vigotsky enfatizaría que el mejor modo de producir conocimiento es a través de instancias comunicativas como la discusión y la argumentación.

    El autor menciona a Ausubel, con su figura del conocimiento previo, quien señala que el proceso de conocimiento actúa sobre una base cognitiva que es previamente posesión del individuo. Esto liga con la importancia que Ausubel le da al conocimiento previo, en cualquier situación pedagógica, los estudiantes ya tendrían alguna noción respecto de lo que aprenderán. Además, se destaca de este análisis la idea del aprendizaje significativo: este será tal, toda vez que el individuo sea capaz de internalizar el nuevo conocimiento al que se ha enfrentado.

    Finalizando el texto, Carretero expone tres variantes de constructivismo: en primer lugar, una relacionada con la variante individual del conocimiento apoyado en Piaget, Ausubel y el sicologismo cognitivo. En segundo lugar un constructivismo vigotskyano moderado: se instala la figura de lo social como un elemento que contribuye al buen aprendizaje, pero se concibe no como un elemento indispensable para este. Y en tercer lugar el constructivismo radical de Vigotsky, aplicado al plano de la educación, sindica a lo social como elemento fundamental del proceso de conocimiento (la frase "sin amigos no se puede aprender" es decidora). Quien aprende lo hace al interior de un proceso negociante regido por las legalidades hegemónicas; es por esto que Vigotsky arriesga la hipótesis de que todo conocimiento es el resultado de un proceso de instrucción arbitrariamente establecido por la sociedad.

    El autor concluye que el fenómeno educativo es una síntesis de factores, tanto personales como sociales. Es en ese contexto en donde las posibilidades del constructivismo (concebido como estructuración conceptual abierta a constantes reformulaciones), aplicado a la educación puede contribuir de buen modo a la renovación de los lineamientos metodológicos del fenómeno educativo.

 

ANÁLISIS Y COMENTARIOS

 

    El texto se inserta en la tradición pedagógica constructivista que plantea como premisa principal que el aprendizaje se realiza a través de una modificación de las estructuras cognitivas del niño a partir de la experiencia del medio social. Para que el aprendizaje sea significativo en el desarrollo del estudiante, debe ser producto de una adecuada relación y posterior asimilación entre la nueva información (adquirida a través de la experiencia) y el conocimiento previamente adquirido por el estudiante (almacenado a través de esquemas mentales). Con esto discute directamente los supuestos insertos en la tradición conductista, los que plantean que el conocimiento se desarrolla a partir de una instrucción programada, que consistiría en reforzar o modificar la conducta del niño mediante estímulos gratificantes o desalentadores devenidos de ciertas acciones. 

    Carretero concibe al sujeto de la educación en la figura del estudiante, siendo él quien construye su propio conocimiento a través del aprendizaje. esta cuestión se presenta como gravitante, puesto que el constructivismo persigue el desarrollo autónomo del estudiante, es decir, que el niño construya su propio conocimiento a partir de procesos internos, enmarcado en quiebres conginitivos que se generan a partir de la interacción del individuo con lo social.


    El problema esbozado por al autor ataña a la educación contemporánea, puesto que el estado de la cuestión educativa a nivel local, presenta marcados elementos constructivistas.


Carretero realiza una síntesis de las tradiciones constructivistas devenidas principlamente de Piaget y Vigotsky, proponiendo en su visión particular del fenómeno educativo, una formulación más unitaria de los puntos revisados por sus antecesores teóricos. También centra su análisis en el maridaje teórico-práctico del problema que revisa, proporcionando así, una visión de conjunto de los elementos constitutivos del hacer pedagógico.


    Se desprenden del texto diferentes cuestiones, entre ellas, por ejemplo: ¿Cómo se asegura la construcción de aprendizaje significativo al interior de la realidad de la sala de clases? ¿De qué modo se evalúa el proceso de aprendizaje, atendiendo al respeto de la diversidad de intereses perseguidos por el deseo de conocimiento del niño? ¿de qué modo se asegura el cumplimiento de los objetivos trazados por el programa, al interior de la perspectiva constructivista de educación? Si cada quien (profesor y estudiante) construye su "realidad" ¿cómo se puede acordar una representación (mínimamente) común de aquella realidad? mejor dicho, ¿de qué forma se puede establecer un cierto equilibrio entre conocimiento individual y el conocimiento social y público, representado por la figura del profesor al interior del aula?

 

***

 

FICHA BIBLIOGRÁFICA Nº 2

 

AUTOR (ES):          Burrhus Frederic Skinner

TÍTULO:                Reflexiones sobre conductismo y sociedad

Año de edición:      1982

Editorial:               Trillas

Ciudad / País:        México

Páginas del fragmento o capítulo analizado: Capítulo 10: Algunas implicaciones del mejoramiento de la eficacia de la educación. pp 135-144

 

PRESENTACIÓN

 

    El autor comienza dando cuenta de un estado de crisis de la educación, señalando que el análisis llevado a cabo hasta ahora ha sido incapaz de dar una respuesta a cada problema. Uno de los problemas tiene que ver con lo económico, pues mientras la cobertura exige un crecimiento, los profesores apenas pueden lidiar con la carga de sus trabajos. El problema de la educación, sin embargo, nunca ha sido abordado desde el cuestionamiento de la eficiencia de los métodos ocupados. La pedagogía sigue analizándose desde un punto de vista general, no técnico, que supone que la enseñanza es un arte de tratar con la gente, como si se diera por sentado que es imposible enseñar a enseñar. Otras aproximaciones teóricas evidencian cierta desconfianza en la enseñanza y en el proceso de escolarización, y sugieren un camino alternativo (Summerhill).


    El principio reinante en la discusión es el de Rousseau: dejar que el niño aprenda en la escuela tal como lo haría en el mundo real, es decir, a través de su curiosidad. Sin embargo, este principio, un tanto general, aún no halla la forma de implementarse en la realidad, de manera que la discusión aún abunda en proposiciones distintas: la viabilidad de la idea de Rousseau aún está por comprobarse. Lo que explicaría lo problemático de esta propuesta sería que, en la práctica, el mundo real no es un maestro eficaz.


    Además, existe una renuencia por parte de los profesores a someterse a evaluaciones y a poner en discusión la validez de sus prácticas. Esto se relaciona con la forma en que los profesores adquieren sus habilidades: principalmente mediante la experiencia y la imitación.


    La propuesta de Skinner es inaugurar una nueva etapa en la educación que la observe como una "ciencia" específica. Esta propuesta, basada en el "análisis experimental de la conducta", sugiere que el profesor adopte la tarea de actuar sobre la conducta del estudiante, mediante el cambio en el ambiente (verbal y no verbal) en el que el estudiante vive.


    Skinner sugiere una nueva forma de manejar la sala de clases: el alumno, hasta ahora, actúa según las reglas (asistir a clases, poner atención, hacer las tareas, etc.) para evitar los castigos por no hacerlo así. Este método plantea la novedad de una estimulación positiva, esto es, recompensar positivamente al estudiante por seguir las formas que le harán avanzar en su aprendizaje.


    En cuanto a los materiales educativos, Skinner señala que el diseño de F.S. Keller es un ejemplo que cumple con las características mínimas: 1) el diseño le permite al estudiante avanzar según su propio ritmo, pudiendo avanzar de unidad sólo cuando domina la anterior; 2) se utilizan las conferencias como medios de motivación del aprendizaje; y 3) un énfasis en la palabra escrita en la comunicación del profesor. 


    Este programa pone el acento en la creación de "contingencias eficaces" en la sala de clases, es decir, en la creación de un condicionamiento adecuado que contribuya a la motivación y a la adquisición de los contenidos.


    La forma en que actúa el programa hace innecesaria la implementación de exámenes finales. El programa es en sí mismo una evaluación constante de lo aprendido por el estudiante, y en base a eso es su progreso; de esta manera, el estudiante tiene claro lo que sabe y lo que le queda por saber.
    La implementación de este sistema, mucho más individualizado, puede cambiar en muchos aspectos el sistema educacional. Un sistema cuyo principio general es la eficiencia generará la posibilidad de enseñar mucho más en el mismo tiempo. Esto plantea la cuestión del tiempo de escolarización necesaria: ¿debería acortarse? Esto acarrearía -señala Skinner- un aumento de masa laboral disponible, con la lógica posibilidad de aumento del desempleo. La individualización del proceso educativo podría producir una falta de profesores, en tanto la enseñanza se "particularizaría" más. Sin embargo, una educación particular es algo inalcanzable en el sistema educativo actual, y la eficiencia de este programa implica nuevos desafíos que hacen la presencia de un profesor algo esencial.


    Finalmente, la eficiencia de este programa produce un incremento de tiempo disponible para la relación entre profesor y alumno. Si bien el programa está en condiciones de crear un dominio de la lengua escrita, la presencia del profesor sigue siendo fundamental como guía y consejero. Las nuevas condiciones que se imponen con este programa exigen un nuevo tipo de preparación, que, según Skinner, debería contemplar un contacto con la teoría del análisis experimental de la conducta. La eficiencia del programa haría evidente el deber y la importancia social de su disciplina.

 

ANÁLISIS Y COMENTARIOS

 

    Los planteamientos de Skinner están fundados en el conductismo, según el cual lo único susceptible de estudio científico, en lo relativo a la psicología humana, es el comportamiento. Según esta teoría, la mente del ser humano funciona en una relación de estímulo y respuesta. Esta es una de las premisas sobre las que Skinner elabora su programa educativo. Así, lo que correspondería para mejorar la calidad de la educacion sería crear estímulos apropiados que generen respuestas que apunten hacia el objetivo. La idea del "reforzamiento positivo" es una idea que va en esa dirección.


    La crítica usual que se le hace a las teorías de Skinner dice relación con la forma mecanicista en que observa el proceso de aprendizaje. Skinner ignora, en este proceso, factores como la creatividad y la intuición del estudiante. Lo observa como un receptor pasivo. La idea de la "educación bancaria", ante la cual Paulo Freire dirigirá más tarde sus dardos teóricos, tiene su sustento en la teoría conductista de Skinner. Su teoría educativa se posiciona, así, en las antípodas de, por ejemplo, el constructivismo, que le otorga un rol mucho más importante al alumno no como mero receptáculo, sino como sujeto activo. Posteriormente Vigotsky elaboraría su teoría basándose en la condición social del sujeto, justamente un aspecto ignorado en las ideas conductistas que ahora revisamos.


    Con todo, los planteamientos de Skinner tuvieron una fuerte influencia en la educación de su tiempo; ¿a qué se debe este fuerte impacto? El texto no hace ninguna referencia a la creación de ciudadanos ni a la formación integral, de manera que la teoría de Skinner no es de las más políticamente correctas que se pueden encontrar. Sin embargo, hay un término recurrente en el texto que venía como anillo al dedo a las necesidades de los Estados Unidos hacia fines de los '60s: eficiencia.


    Hagamos una descripción breve del contexto: Guerra Fría. Estados Unidos buscaba, en cada aspecto, demostrar su superioridad frente a la Unión Soviética, y, por añadidura, la de la democracia frente al socialismo. La carrera espacial, en la que los Estados Unidos se veían incapaces de hacer frente a los logros de la URSS, produce un fuerte cuestionamiento a las instituciones del país del norte. Los principales están dirigidos hacia la educación, que, a la sazón, tenía un currículo abierto en el país; esto es, no había un sistema homogéneo de enseñanza, con lo que los conocimientos enseñados eran diversos.


    En este contexto, las proposiciones de Skinner resultaban ideales por cuanto estaban pensadas para un rediseño general del sistema de educación. Además, la forma en que aplicaba las tecnologías a la enseñanza aparecía como un plus (ése es uno de los rasgos que le da a Skinner la importancia que tiene hasta hoy día).


    Skinner se diferencia de otras proposiciones cuyas ideas se plantean desde la particularidad, como Summerhill. Skinner, en el texto que comentamos, comenta estas ideas como uno de los experimentos de "escuelas libres" que revelan cierta desesperanza en la educación tradicional. Podríamos definir a Skinner como un tecnócrata: no cuestiona ni pone sobre la mesa los principios sobre los que se construye la educación, no se pregunta por el tipo de individuo que quiere formar mediante el sistema (Dewey, por ejemplo, elabora su pensamiento en materia de educación teniendo como fin último mejorar el ejercicio de la democracia en la sociedad). Skinner se limita a la consecución de unos objetivos con la mayor eficiencia posible, y acaso sea ésa la razón de la importancia que han tenido sus pensamientos, aún cuando ya académicamente estén superados. Sin embargo, ¿está del todo superada en la práctica la visión que observa al alumno como un mero receptor?



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