Programa Pedagogía para Profesionales
Introducción a
Profesor(a) Marisol Latorre N./ Luis Navarro N.
1er semestre de 2010
Alumnas: Macarena Ávila
Pamela Medina
Ficha Bibliográfica
Referencias del Texto
Autor: J. Trilla
Titulo: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI
Año de edición: 2002
Editorial: Graó
Ciudad/País: España
Páginas del fragmento: Capitulo 13
Presentación:
Paulo Freire y la educación liberadora, es un texto que recopila, parte de la vida y obra e ideas principales desarrolladas por Paulo Freire. El autor señala, que su vida y obra son inseparables, para comprender la construcción de su pensamiento político – educativo. Como el mismo Freire señalaba que “para entenderlo y quererlo como ciudadano y educador crítico frente a la globalización económica, cultural y educativa, había que aceptarlo como pernambucano, brasileño, latinoamericano y tercermundista…”.
Por lo cual, revisaremos el contexto histórico en el cual planteó sus ideas. Paulo Freire nació en Recife, capital del estado de Pernambuco, en el nordeste de Brasil y murió en 1997. Su familia pertenecía a la clase media, por lo cual sufrió los efectos de la crisis mundial de 1928, debiendo interrumpir sus estudios secundarios por algunos años, posteriormente término sus estudios secundarios para después estudiar derecho, que según su segunda esposa, Paulo estudió derecho porque en el área humanista era la única carrera disponible.
En
Sus primeros acercamientos a la educación, fue en su cargo de jefe del departamento de cultura y educación del SESI (Servicio Social de
Entre 1960 y 1964, asesora al gobierno de Brasil, para implementar una campaña de alfabetización que pretendía alcanzar a 5 millones de analfabetos. El golpe militar, interrumpe este proyecto, pues considera a Freire como un potencial marxista, enviándolo finalmente al exilio, el cual se inicia en Bolivia, luego se traslada a Chile, donde es contratado por el INDAP, (Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario) perteneciente al ministerio de agricultura, que junto al ministerio de educación, impulsaron un plan de alfabetización campesina, que pretendía ser el motor de la organización de sindicatos en el marco de la reforma agraria del gobierno de Frei Montalva. Los detractaros de Freire, no tardan, en hacerse presentes, por una parte los técnicos del ministerio de educación y por otro lado los propios políticos que temían que el “método” fuese un instrumento político radical que chocara con sus planteamientos moderados. A pesar del recelo de ambos lados, las ideas de Freire en Chile fructificaron.
Sus últimos años en Chile transcurrieron en el Instituto de Capacitación e Investigación para
Posteriormente, partió rumbo a Guinea (África), donde, con el apoyo financiero del Consejo Mundial de Iglesias, vio la oportunidad de poner en práctica su método de alfabetización en un país del tercer mundo en plena revolución, tomándolo como una segunda oportunidad en relación a los primeros intentos en Chile y Brasil. Lamentablemente, resultó ser un fracaso, considerando que en las actividades de alfabetización participaron apenas 26.000 personas, siendo que el analfabetismo alcanzaba el 99 % de la población, las razones fueron variadas, algunos culparon a Freire y a sus colaboradores y otros a las limitaciones del propio gobierno. El programa, no consideró la poca o inexistente conciencia de identidad nacional, tampoco las tradiciones culturales, ni siquiera la lengua nativa. El portugués, idioma impuesto por el gobierno, era hablado sólo por el 5% de la población, en contra de la opinión de Freire, que proponía el Creole, hablado por el 45% de la población.
En 1979 regresa a Brasil, posteriormente fue nombrado Secretario de educación del municipio de Sao Paulo, el cargo tenía como objetivo gestionar una red de más de 650 escuelas, entregándolas a las comunidades locales (la autonomía de la escuela era una de sus convicciones sobre el sistema educativo formal), también impulsó un plan de formación del profesorado.
Freire consideraba fundamental que los campesinos participaran activamente en la vida social, para lo cual debían tener las herramientas necesarias, es por esto que ideó un método de alfabetización, que consistió en lo siguiente:
1º paso: Escuchar a las personas, de qué conversan, para saber sus palabras significativas.
2º paso: Realizar una lista de palabras significativas, que en conjunto son el universo temático - vocabulario del medio social de los educandos.
3º paso: Plasmar esas palabras en diapositivas o carteles, junto a cuadros de familias de sílabas derivadas de cada palabra. A este proceso, de identificación y organización de los temas y palabras generadoras, y su plasmación en un soporte visual, se fue denominando paulatinamente codificación.
4º paso: Organizar al grupo, e iniciar el dialogo entre educadores y educandos. El mecanismo era simple, se mostraba una diapositiva sin ninguna palabra escrita, para que describieran los que estaban viendo y discutieron sobre el tema, para después mostrar la segunda diapositiva que era la misma que la anterior pero con la palabra significativa escrita, que era identificada por algunas personas.
5º paso: Luego se separaban las sílabas de cada palabra con guiones y comenzaba el juego de la formación de nuevas palabras.
En Chile y en Brasil las palabras generadoras eran entre
Revisada la biografía de Paulo Freire, comprenderemos las grandes ideas que desarrolla a lo largo de su obra intelectual.
El pensamiento freireano, debe ser entendido desde el contexto histórico en el que se desarrolla; la guerra fría, periodo en que el mundo se polariza en dos bloques de enfrentamiento: el occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos y el oriental-comunista, liderado por
Así, presenta diversos matices directamente relacionados, con las épocas en que vivió Paulo Freire. Se distinguen, de esta forma, 3 periodos de influencia en su pensamiento: la primera (1963-1970) marcada por la educación y su dimensión liberadora; en la siguiente (1970-1989) Freire desarrolla la dimensión política, y en sus últimos años de vida, retoma nuevamente su discurso educativo.
Freire, describe a lo largo de su obra, una sociedad dividida en dos bandos, los opresores y los oprimidos. Los opresores representan a una oligarquía, que domina los poderes políticos y económicos, ejerciendo un control sobre los oprimidos, la masa obrera campesina-urbana. El sistema educativo en el que participan los oprimidos, es una educación de tipo bancaria-vertical, en la cual, el educador deposita conocimientos en el individuo, sin la existencia de un diálogo, generando conductas de pasividad. Ante esta situación, Freire propone, ejercer una práctica educativa transformadora, basada en el diálogo horizontal entre el educador y sus educandos, para formar individuos críticos de su realidad, que les permita, transformar su entorno y cambiar la sociedad. Ésta es la esencia de su pensamiento
Análisis y Conclusión.
La importancia de Paulo Freire, radica en el hecho, que es el único autor latinoamericano, de relevancia en la teoría de la educación. Durante los años sesenta y setenta, en América Latina y algunos países europeos, prevalecieron en la educación adulta y popular las ideas de Freire y su método.Otro evento importante, que da a conocer el valor de las ideas de Freire, en el área educativa, ocurre en el año 1997, en la ciudad de Cádiz, en el Foro Internacional Paulo Freire para
No debemos olvidar que la teoría freireana, surge en una América Latina agitada por las reformas y revoluciones que caracterizaron la época de los años 60 y 70, donde comienza a surgir una clase obrera, cuya voz, comienza poco a poco a retumbar en los poderes políticos y económicos.De esta forma, la teoría de Freire, apunta hacia la educación popular y adulta, con el fin de generar las condiciones que les permitieran a esta nueva clase obrera, participar activamente en la sociedad, y construir su propio futuro.
La radicalidad de sus ideas, se opone, a la educación pasiva y adaptativa, que la sociedad tradicionalista estaba acostumbrada a tener. Un nuevo sistema, basado en una educación, donde el diálogo entre educador y educando es fundamental, para generar una reflexión crítica.
En la actualidad, pareciera que la educación en general, aun se basa en la verticalidad de la relación entre el educador y el educando, pues el fin de los procesos educativos, se miden cuantitativamente, a través de medidas, dadas por test y pruebas locales e internacionales. Pareciera que no hay tiempo para la reflexión; debemos llenar el “recipiente” (educando), con la mayor cantidad posible de conocimientos, en desmedro, de un trabajo centrado en el desarrollo de la capacidad de análisis, comprensión y criticidad del entorno y la sociedad, de los alumnos insertos en el sistema.
Por lo tanto, si deseamos que el pensamiento freireano se mantenga vigente, y conduzca el ejercer educativo, los profesores deben hacer un doble esfuerzo; por una parte, trabajar las metodologías, que procuren una excelencia académica, al mismo tiempo que incentivar a los educandos a liberarse de la pasividad que los caracteriza, haciéndose protagonistas críticos de su realidad. y participar activamente en la construcción de su conocimiento.
Por último otro aspecto interesante de destacar de las ideologías de Freire, es el objetivo que buscaba con la educación de adultos, principalmente entregarles herramientas para participar en la vida pública (sociedad) y no solo para alcanzar un mero nivel académico, además de propiciar la concientización (paso de la conciencia ingenua a la conciencia critica), proceso necesario para que los campesinos puedan participar activamente en la vida social y política.
Ficha Bibliográfica
Referencias del Texto
Autor: Paulo Freire
Titulo: Pedagogía de la autonomía
Año de edición: 2005
Editorial: Paz y Tierra
Ciudad/País: Sao Paulo
Páginas del fragmento:
Presentación:
Freire en sus primeras palabras nos señala que “La cuestión de la formación docente junto a la reflexión sobre la práctica educativa progresista a favor de la autonomía del ser de los educandos es la temática central en torno a la cual gira este texto”, en esta frase señala las razones por la cual escribió su obra “Pedagogía de la autonomía”. Es importante mencionar su insistencia en que formar es mucho más que adiestrar al educando en el desempeño de sus destrezas y habilidades, de ahí nace su crítica permanente a la maldad neoliberal.
En este texto encontraremos los conocimientos indispensables para la práctica docente, indica lo que los maestros deben saber y lo que deben hacer, en el proceso de la enseñanza y el aprendizaje, principalmente para lograr la igualdad, la transformación y la inclusión de todos los individuos en la sociedad.
Freire nos señala que “La reflexión crítica sobre la práctica se torna una exigencia de la relación teoría/práctica sin la cual la teoría puede convertirse en palabrería y la práctica en activismo.”, por este motivo se discutirán algunos saberes fundamentales para la práctica educativo-crítico o progresista.
En la primera reflexión nos dice que no hay docencia sin discencia y señala que enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades de su producción o construcción, también nos dice que quien enseña aprende a enseñar y quien aprende enseña al aprender, generando una relación horizontal, por lo tanto enseñar no existe sin aprender y viceversa. Mientras más críticamente se ejerza la capacidad de aprender, mejor se alcanzará un conocimiento cabal del objeto, es por esto que se crítica la enseñanza bancaria.
Enseñar exige un rigor metódico, donde el educador debe reforzar la capacidad crítica del educando y su curiosidad, no tiene relación con el discurso “bancario” meramente transferidor de contenidos, por lo cual se requiere educadores y educandos creadores, investigadores, inquietos, curiosos, humildes y persistentes.
La importancia del educador es enseñar a pensar correctamente, un profesor que repite frases e ideas inertes no es crítico ni un desafiador, debe ser capaz de leer críticamente, establecer relaciones entre lo que lee y su realidad, entregando aportes personales. Solo quién piensa acertadamente puede enseñar a pensar acertadamente, lo cual implica no estar demasiados seguros de nuestras certezas.
Enseñar exige investigación, no hay enseñanza sin investigación ni investigación sin enseñanza, es decir, los docentes deben estar continuamente investigando, indagando para estar actualizado e ir entregando las novedades a sus alumnos. Además enseñar implica no sólo respetar los saberes con que llegan los educandos, sino también discutir con los alumnos la razón de ser de esos saberes en relación con la enseñanza de los contenidos.
Enseñar exige riesgo, lo nuevo no puede ser aceptado solo porque es nuevo y lo viejo que preserva su validez o marca una presencia en el tiempo continua nuevo, también el rechazo definitivo a cualquier forma de discriminación forma parte del pensar acertadamente. Enseñar exige reflexión crítica sobre la práctica, debo asumir como estoy siendo y percibir las razones de porque estoy siendo así, para adquirir una mayor capacidad de cambiar, como educador, debemos estar conscientes de nuestro inacabamiento, lo cual nos ha hecho ser seres éticos, conscientes del respeto de la autonomía y de la dignidad del ser del educando, todo esto no hace pensar en la importancia de la comprensión de los sentimientos y de las emociones de los educandos, no basta con la repetición mecánica de un gesto, debemos tener una actitud amorosa y comprensiva hacia ellos.
Enseñar exige alegría y esperanza de que profesores y alumnos podemos aprender, enseñar, producir y resistir a los obstáculos que se oponen a nuestra alegría, por lo que sería una gran contradicción que una persona progresista, que no le teme a la novedad, que rechaza las injusticias y discriminaciones, no este críticamente esperanzada.
Enseñar exige la convicción de que el cambio es posible, a pesar de lo difícil que parezca ser, por lo cual el papel del docente no es solo el de quien constata lo que ocurre sino también el de quien interviene como un sujeto activo, capaz de intervenir en la realidad generando nuevos saberes, que la de simplemente adaptarse a ella. Por lo tanto nadie puede estar en el mundo de manera neutral, ya que la educación es una forma de intervención en el mundo.
Enseñar exige competencia profesional y compromiso, el l educador debe estar en constante estudio, renovando sus conocimientos, según las exigencias del medio, este perfeccionamiento le dará al educador seguridad para enfrentar las actividades de su clase. Maestros y maestras, deben ser generosos en sus prácticas.
La arrogancia debe ser desechada, pues el respeto que surge de las relaciones justas, humildes y generosas, entre educador y educando, provocan una formación pedagógica verdadera.
Enseñar exige asumir que la educación, es una forma de intervención en el mundo, independientemente de la ideología dominante; apuntando a la reproducción de ésta metodología, como a su desenmascaramiento. Enseñar, exige practicar la libertad y la autoridad, con límites claros, para no declinar en el libertinaje y el autoritarismo.
Enseñar, exige tomar conscientemente las decisiones; saber escuchar, pues solo escuchando, se aprende a hablar con los alumnos. El desarrollo de la capacidad de diálogo, que tengan los maestros y maestras, es fundamental, pues al respetar las diferencias y ser coherente con el pensar y accionar personal, es posible encontrarse con los alumnos. Finalmente, se exige a los educadores, querer bien a los alumnos y a su práctica educativa, reflejando de esta manera la justa alegría de vivir.
Análisis y Conclusión.
Paulo Freire ha sido uno de los pensadores más influyente en educación a finales del siglo XX, dedicó gran parte de su vida a la educación y gracias a su texto “Pedagogía del oprimido” ha sido reconocido en América latina, África y Asia.
Este texto nos entrega información relevante, en cuanto a los saberes que los educadores deben poseer para entregar una formación integral a sus alumnos, es fundamental encontrar la relación entre lo entregado en el texto y nuestras propias realidades, para mejorar y potenciar nuestro accionar como personas y profesionales en el área de la educación.
Es inevitable preguntarse, hacia dónde apunta nuestro quehacer pedagógico, cuáles son los objetivos reales que tenemos como educadores, y si como orientadores de los procesos que proponemos, estamos dispuestos a criticar nuestra práctica pedagógica, a revisar todas nuestras vivencias y cómo hemos enfrentados cada una de ellas, es decir, identificar la razón de nuestras actitudes y emociones.
Realizar un trabajo pedagógico en educación básica, media o universitaria nos exige como docentes cuestionarnos si es suficiente con titularse y especializarse en un área o realmente es necesario adquirir las herramientas para entregar esos conocimientos que poseemos, es decir, incorporar los saberes que nos entrega este autor como tantos otros que han estudiado los diversas problemáticas tratadas en educación.
También es interesante preguntarse ¿Cuál es el fin de educar? el sistema económico y político imperante en las naciones occidentales, incentivan el consumo material, resultando en una medida de crecimiento de los países, por lo tanto los docentes, deben educar entonces, individuos competentes, con las habilidades necesarias para generar dinero, si esto no se cumple, la labor del docente es mal evaluada.
La excelencia académica, se mide en fríos números, que no dan cuenta, del ser en sí mismo, de sus sueños, de sus temores, de sus opiniones y percepciones del mundo.
La pedagogía que propone Freire, nos señala que debemos incentivar el diálogo con los estudiantes, propiciar un espacio de crítica y reflexión donde todos puedan aportar sus experiencias, en un clima de respeto y tolerancia con los saberes de los educandos. Además es fundamental entender que enseñar no es transferir conocimientos, sino al contrario debemos crear las instancias de su construcción o producción. Por lo tanto podemos suponer que cualquier práctica didáctica que busque desarrollar procesos cognitivos en los educandos, debe considerar las características y particularidad de cada uno de ellos.
Las ideas de Freire, expuestas anteriormente, resulta ser una guía para la docencia, de cualquier maestro y maestra, que se defina como progresista. En ella, encontramos principios fundamentales de convivencia social, como la ética, el respeto a la dignidad y a la autonomía del ser. Si bien, estos valores deberían promoverse en cualquier tipo de profesión, es una exigencia para la práctica educativa, fundamentarse en ellos, pues la finalidad de educar y enseñar, es formar hombres y mujeres de bien. A pesar de la crítica que sus ideas puedan recibir, de aquellos escépticos, que no creen en la puesta en práctica de los principios aquí expuestos, Freire defiende su postura con ahínco, por una actitud soñadora y utópica, obligatoriamente necesaria, si se quiere educar para lograr la igualdad, una transformación y la inclusión de todos los individuos en la sociedad.